Monday, August 14, 2006

una de 10

Estaba con un tipo en la entrada de una casa. El me había acompañado hasta ahí y ya se estaba yendo pero yo me inventaba una excusa para que se quedara un rato más. Era extraño, mi casa era larguísima y angosta, como si fuera una galería. Yo le decía que conmigo podía ver un mundo mágico si quería. Y entonces a el le daba curiosidad. Yo le tomaba la mano y caminábamos hacia el fondo de la casa / galería. Me paraba y me acercaba mucho a él... El tipo me sacaba como una cabeza de altura. Podía oler su perfume. Entonces nos besábamos pero parecía que el estaba más pendiente de lo que iba a pasar de magico que de mi. Yo lo desvestía, el me preguntaba dónde estaba la magia. Entonces yo lo llevaba al final de la galería y había un tubo gigante de cartón en donde aparentemente se ponía la ropa para lavar. Era como uno de esos tubos dibujados de mi infancia pero sin dibujos. Le decía que nos metiéramos ahí y el se sorprendía. Nos metíamos. Luego de un rato de estar ahí, desnudos, el me preguntaba que se suponía que tenia que pasar ahí que no estaba pasando. Yo suspiraba resignada, movía mi mano y aparecía una nenita morocha vestida de verde brillante con un sombrero con punta. La nenita nos veía ahí echados y desnudos y se reía, tapándose la boca con la palma de la mano. Yo le decía que no se riera, que todo lo que yo estaba haciendo era necesario. Ella se reía y me preguntaba por qué. Yo le decía que no hiciera preguntas estúpidas, que me dejara a mí hacer lo mío. Entonces el tipo y yo comenzábamos a hacer el amor y la nenita de verde seguía mirándonos. Mientras más éxtasis había, más cosas extrañas pasaban al lado. Sonidos, colores, movimientos, cosas que volaban alrededor. Y luego todo ese mundo de colores que aparecía como si me hubiera fumado. El tipo me decía que se sentía drogado y que yo era increíble, mientras me abrazaba. Entonces yo me sentía la mujer más vacía del universo.